UNA TOMBOY EN JAPÓN: ligando a una japonesa

Por: Yuri Tapia Ando – 22/agosto/2020

Si ya de por sí con la cuarentena se extrañan las salidas a los antros o bares así como los viajes, ahora imagínense cómo no extrañar la salida al antro en un país extranjero, por lo que hoy les voy a platicar de la vez que fui a un bar de ambiente en Japón en el 2019.

Gold Finger, Japón

Mi hermano y yo nos quedamos de ver con una amiga japonesa en un lugar de Tokyo, después de perdernos un rato y por fin dar con ella, nos fuimos a cenar un poco de brochetas y takoyaki preparado por nosotros mismos, ya que en ese lugar te llevan la parrilla para que los puedas preparar tú. Después de cenar nos fuimos caminando a la zona donde se encontraban algunos bares y antros de ambiente, pero mi amiga nos indicó que tenía que retirarse ya que al día siguiente trabajaba, y por otro lado, mi hermano me dijo que él iría a recorrer otros antros que no fueran de ambiente, así que nos pusimos de acuerdo para comunicarnos y quedé de no moverme de ese lugar ya que él portaba el Pocket Wifi y yo me quedaría sin internet a menos que solicitara la clave en el bar. Nos despedimos y mi amiga, antes de despedirse, se acercó a unas chavas japonesas que se encontraban a punto de entrar al bar y les dijo que yo era su amiga mexicana por lo que les pedía por favor me acompañaran al bar a lo que ellas dijeron que si, aunque después de entrar desaparecieran de mi vista.

Preparando takoyaki

En fin, me despedí de mi amiga y entré al bar, pedí una bebida y solicité la clave para estar en contacto con mi hermano. Cabe señalar, por cierto, que el bar era exclusivo para lesbianas (Gold Finger) motivo por el cual tampoco habría podido entrar mi hermano. Estuve cambiándome entre la barra y otra pequeña barra que estaba justo frente y la cual se extendía sobre toda la ventana del lugar, además, este bar era algo pequeño por lo que terminando la barra principal, se abría un poco el espacio pero digamos era el tamaño de una habitación normal y eso era todo.

Había una DJ y en realidad había pocas chavas. Yo observaba y vi un grupito de chavas que no eran japonesas, entre las cuales una llamó mi atención, pero no me animé a acercarme. Estaba recargada sobre la barra principal cuando pasó una chava que si era japonesa y me sonrió, al cabo de un rato volvió y me hizo un poco la plática, invitándome a ir con ella a otro bar donde habría un poco más de música o algo así entendí, pero la entrada era más cara y yo no sabía bien dónde quedaba, por lo que le di las gracias pero le dije que no iría. Así es, dejé pasar una buena oportunidad tal vez, no lo sé.

Más tarde me volví a encontrar con esa misma chava y al parecer el lugar no había estado como ella esperaba, por lo que me alegré de no haber ido y malgastado el poco dinero que llevaba.

Finalmente las ganas de ir al baño se hicieron presentes y tuve que animarme a ir en busca de los sanitarios, mi sorpresa fue que estaban muy cerca y fue donde pude darme cuenta que el lugar era más pequeño de lo que imaginaba. Al salir del baño, una de las chavas del grupito de extranjeras me hizo la plática en inglés, lo cual fue muy chistoso, ya que al estar preguntándonos de dónde éramos, resultó que ella también era mexicana, solo que residía en Canadá, pero ya podíamos hablarnos en español. Me presentó a sus amigas, una de Australia si no mal recuerdo, que vivía con ella en Canadá, y la otra de Toluca, quien llevaba viviendo algún tiempo allá en Japón, y quien por cierto resultó ser, adivinen quién… así es, la chava que me había llamado la atención desde un principio.

Me invitaron una bebida y estuvimos un rato hasta que alguien dijo que fuéramos al antro de la vuelta ( y si, estaba solo a unos cuantos pasos), pero yo tenía pendiente de ir porque perdería la señal, a lo que la chava que me gustó se ofreció a compartirme de sus datos, bien linda ella.

Dragon

Nos salimos y wow, estaba nevando, una nieve muy leve pero nevaba, vi los copitos caer en mi ropa y en mis manos mientras dimos los pocos pasos hacia el antro (Dragon), el cual se supone era un antro gay pero dejaban entrar a mujeres también. Entramos y había bastante gente, por fin nos pudimos acomodar en un espacio y pude escribirle a mi hermano, quien llegó un poco después y nos acompañó.

Las demás se despidieron y al final quedamos solo mi hermano, la chava que me gustaba y yo, por lo que nos ofrecimos a acompañarla a su hotel (porque no vivía en Tokyo). Intercambiamos nuestros Facebook (por cierto también lo hice con las otras dos chavas) y nos despedimos.

No, no fue con ella con quien ligué.

Días después, quise regresar al mismo bar porque ya nos regresaríamos a México, y no quería irme sin la oportunidad de poder conocer a alguien más, así que volví.

Esta vez estaba frente a la barra, en la pequeña barra larga de la ventana, cuando vi entrar a una chava japonesa, se me hizo muy bonita pero no me animaba a hablarle, aunque yo misma me daba ánimos ya que sabía que no regresaría por lo menos en un buen tiempo. En eso estaba, cuando entró un grupito de tres chavas igual japonesas, y me llamó la atención una de ellas quien estaba igual de bonita. Ahora estaba en un dilema, tenía que pensar bien a quién quería hablarle.

Pensé las cosas, y bueno, vi las circunstancias, la primera chava, que estaba sola y podría tal vez haberme hecho caso, estaba concentrada en su celular, por lo que no sabemos si esperaba a alguien y muy probablemente me terminaría bateando. Además, como estaba antes que las otras tres, y ellas la tenían de frente, podrían darse cuenta que me bateara y sería incómodo llegar después con ellas. En cambio, si iba primero con la segunda chava que estaba al fondo, si me bateaba, la primera chava no se daría cuenta ya que en primera estaba adelante, y en segunda, estaba enfocada en su celular.

Así que, me decidí por la segunda chava (vamos era difícil, las japonesas son muy bonitas), me armé de valor y caminé hacia ellas. Me acerqué a la chava y le pregunté en japonés si podía hablarle en inglés, a lo que respondió que si.

Bien, ya había dado el primer paso y parecía que todo iba bien, platicamos un poco y resultó que tenía novio, lo que me decepcionó un poco, pero todo cambió cuando me dijo que aún así, yo le había gustado. Tal vez esto no les parezca a muchos, pero vamos, estaba en Japón, no la volvería a ver y era algo que no podía dejar pasar, por lo que le insinué un beso… y así fue, ¡nos besamos!

Fue lindo la verdad, no pasó de unos leves besos. Intercambiamos nuestro LINE, no sé cómo le hizo porque solo acercó su teléfono al mío y ya la tenía de contacto, pero error, no registré su número.

Nos despedimos y cada quien se fue a su lugar de destino. Antes de irme de Japón nos despedimos por mensaje, a lo que ella me escribió algo que me hizo sentir tan bonito “UNFORGETTABLE”, así es, me dijo que yo sería inolvidable…

Ya estando en México llegué en algunas ocasiones a platicar con ella aún por LINE, incluso, en alguna ocasión me envió una foto suya en las calles de Kioto, y no saben cómo me arrepiento de no haber descargado esa foto… ahora solo vive en mi memoria… ¿Por qué?, porque después de esto, llegó la Marcha del Orgullo en CDMX y para suerte mía, me robaron mi celular, y con el, la única forma de comunicarme con ella, ya que gracias a que no usaba mucho la aplicación de LINE no recordaba mi usuario, ni mi ID ni nada, por lo que aunque abrí una cuenta nueva, no pude recuperar su conversación.

Y bueno, ahora saben mi historia. Nos leemos pronto.

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