UNA TOMBOY EN JAPÓN: LA CORDIALIDAD

Por: Yuri Tapia Ando – 12/febrero/2021

Visitar Japón es toda una experiencia, desde la cultura, el transporte, la comida, los paisajes, entre mil cosas más, como lo es la cordialidad. Los japoneses son personas muy educadas y respetuosas, por lo que siempre te llevarás un excelente trato, no solo de los empleados en general, sino de toda la gente.

Suele decirse que por lo menos en ciudades grandes como Tokyo, la gente suele ignorarte cuando le hablas en la calle, ya que siempre están sumergidos en su rutina y velocidad al caminar, sin embargo no todas las personas son así, y en mi caso, me tocó toparme con gente muy amable, incluso en Tokyo.

Como turista es normal perderse en cualquier ciudad que no sea la suya y más tratándose de lugares tan grandes e impresionantes como las calles de Japón, por lo que es normal detener a alguien en la calle para pedirle ayuda, sin embargo, el idioma suele ser una fuerte barrera para comunicarse, pero a señas todo se puede.

En mis dos visitas al lejano oriente, tuve que solicitar ayuda a extraños ya que a veces no era tan fácil de entender cómo llegar a una dirección. Estando en Tokyo me tocó detener a una señora para pedirle una referencia y muy amablemente me la dio. También en Kioto no sabíamos si estábamos caminando en el sentido correcto, por lo que decidimos preguntarle a una señorita que caminaba delante de nosotros, quien muy amablemente nos indicó por dónde irnos. Cabe destacar que aunque nosotros solemos creer que el inglés puede ser nuestra salvación en otros países, en Japón no siempre lo es, ya que su pronunciación es completamente diferente a la que estamos acostumbrados y en lugares fuera de Tokyo, que son provincias, no suelen hablarlo.

Les contaré de la vez que solicité ayuda en Kioto para que vean hasta dónde llega la cordialidad de los japoneses. Terminando de dar un paseo quería regresar a mi hostal, sin embargo no sabía qué ruta de autobús tomar, por lo que me quedé en la parada esperando poder preguntarle a alguien. Pasaban pocas personas pero aún así me era difícil pedirles ayuda, ya que me daba algo de pena y no sabía si se molestarían, hasta que por fin me animé a hablarle a una señorita que se acercaba. Le pregunté cómo podía regresar, y aunque ella no sabía, no lo dejó ahí, tomó su celular, revisó las rutas que estaban escritas en un cartel de la parada y marcó un número de teléfono que venía ahí también. Le contestaron la llamada y ella le explicó a la persona del otro lado del teléfono mi situación, le explicaron qué rutas tomar y cuando colgó la llamada me explicó. Como veía que yo no estaba cien por ciento segura de entenderle y ella de explicarse, atravesó la calle conmigo y me dejó donde tenía que esperar el autobús, después prosiguió su camino.

Pero la cordialidad de los japoneses no termina ahí, ya que suelen ayudarte incluso sin que se los pidas. En mi visita a Fukuoka, la calle que llevaba al hostal estaba siendo arreglada, por lo que el concreto no estaba parejo y tuve que levantar mi maleta ya que no podía avanzar con sus rueditas. El día que dejé el hostal tenía que volver a pasar por esa calle, llevaba una mochila, una backpack algo grande y la maleta de rueditas, justo me preparaba para levantarla y caminar cobre la calle cuando uno de los obreros que trabajaban en la construcción se acercó rápidamente hacia mi, tomó mi maleta y me la llevó al final de la calle para que no tuviera que cargarla. ¿Sorprendido?, yo también lo estuve y lo sigo estando.

Por último, otra de las muestras de cordialidad que tuve por parte de los nipones fue que una vez estaba igual con mis maletas en un andén esperando al tren, pero no sabía del todo si me encontraba en el andén correcto, por lo que le pregunté a un chavo que estaba adelante de mí, a lo que me indicó que no, que el andén al que debía ir era al de enfrente, lo cual significaba subir unas escaleras de vuelta al interior de la estación, caminar unos metros para después bajar otras escaleras y por fin llegar al andén. El chavo me vio y rápido tomó mis maletas indicándome que lo siguiera, caminó y cargó mi equipaje hasta el siguiente andén, me dejó lista para esperar mi tren y corrió de vuelta al andén donde lo encontré.

Sin duda, como pueden ver los japoneses son personas que siempre buscarán como ayudarte, incluso dejarán lo que están haciendo para brindarte apoyo, por lo que si un día pasando esta larga pandemia puedes visitar este hermoso país, no tengas pena de solicitar ayuda.

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