UNA TOMBOY EN JAPÓN: bicicleta en Arashiyama

Por: Yuri Tapia Ando – 4/septiembre/2020

Andar en bicicleta en cualquier parte de Japón es una de las actividades más comunes, ya que no solo es usada en ciudades pequeñas, sino incluso en las grandes ciudades como Tokyo y Kyoto es muy normal que la gente use este medio de transporte.

Como bien se sabe, Japón es uno de los países más seguros del mundo, y en especial Tokyo, donde la gente destaca por su honradez, por lo que puedes estar seguro que aunque dejes tu bicicleta en la calle sin ningún tipo de candado, esta va a permanecer segura ahí, ya que nadie se la llevará, es por esto que aunque si existen candados, son muy ligeros y sencillos.

Debido a que este transporte es tan popular, existen bastantes lugares donde la puedes estacionar sin problema, incluso, hay estacionamientos especiales para bicicletas. Y para no dejarnos a los turistas con las ganas, también podemos rentar bicicletas y los requisitos no son para nada engorrosos. Yo renté bicicleta en dos ocasiones cuando fui a Kyoto, una cuando visité el pueblo de Arashiyama, y otra dentro de la gran ciudad.

Llegué en la mañana a Arashiyama, un pequeño pueblo donde puedes ir a visitar el Bosque de Bambú, uno de los más famosos del mundo. Saliendo de la terminal del metro, pude distinguir un local donde rentaban bicis, por lo que fui a preguntar y salí muy contenta con mi bicicleta, lista para aventurarme en ese pueblo.

Me sentía toda una habitante del lugar, recorriendo las calles con mi bicicleta. La primera parada fue el bosque de Bambú, en el cual me adentré en unos pequeños caminos que encontré, donde incluso aseguré la bici y continué explorando a pie, ya que era un camino donde tenía que subir pequeños niveles de rocas la cuales conducían a una especie de río. Regresé a mi lugar y fue donde aproveché para admirar el lugar y tomarme unas fotos.

Luego continué y llegué a la orilla del río, donde pude disfrutar la vista y de la tranquilidad del lugar. Recuerdo muy bien que en mi emoción por seguir recorriendo el lugar con la bicicleta, me fui adentrando también más al pequeño pueblo, recorriendo sus calles y admirando las casas, las cuales estaban muy bonitas, y donde pude ver también coches muy bonitos. Seguí mi camino y llegué hasta una pequeña carretera, continué avanzando hasta llegar a un como templo, donde había también una casa. Consulté el mapa y me di cuenta que ya estaba bastante alejada del pueblo, por lo que decidí regresar.

Ya una vez en la calle principal del lugar, la cual es muy concurrida por los turistas, me detuve en una pequeña plaza donde hay locales de comida y está la parada de un pequeño vagón de metro. Dejé mi bicicleta estacionada y fui a comer a un tipo café, estuve un rato y al salir, me llevé el susto de mi vida, no estaba la bicicleta. No podía creer que eso estuviera pasando, estaba en Japón, donde se suponía no robaban las cosas, empecé a buscarla cuando un policía se me acercó y me preguntó si buscaba la bicicleta, a lo que respondí que si, y me señaló hacia la parte de atrás del lugar, donde estaba el estacionamiento para bicis, y me dijo que la había movido porque donde yo la había dejado no era su lugar. Sentí alivio y a la vez pena por no haberme dado cuenta de que ahí no se podían estacionar, pero finalmente pude verla e irme de regreso.

Ya era algo tarde, pasaban de las seis tal vez, cuando llegué al local donde la había rentado y estaba ya casi cerrado, ¡el encargado me estaba esperando!, la entrega de bicis era hasta las 4 o 5 de la tarde, no recuerdo bien pero yo no me había dado cuenta de eso y por eso no medí el tiempo, otra vez volví a sentir pena y me disculpé con el señor.

Sin duda, haber rentado una bici para conocer el pueblo de Arashiyama fue una muy bonita experiencia, a pesar de las vergüenzas que pasé por no poner atención, sin embargo, definitivamente me volvería a dar un paseo en bici por ese hermoso lugar.

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