TURISMO SUSTENTABLE

Por: Gerson Báez Rodríguez – 22/febrero/2021

Nadar en la rivera maya, caminar en las empedradas calles de Guanajuato, relajarse en valle de Bravo o divertirse en el teleférico de Orizaba son lujos que los mexicanos nos podemos dar con más facilidad que el resto del mundo debido a la diversidad cultural, arquitectónica, gastronómica y natural que posee nuestro país. 

Hay malos ejemplos, sobre todo en áreas naturales donde el turismo ha devastado los recursos y ha desaparecido hábitats y ecosistemas para dar paso a cadenas de hoteles o lujosas tiendas, pero no todo es así. 

Existen ejemplos positivos donde el turismo se vuelve factor principal del desarrollo económico, social y cultural de las comunidades. Pensemos en el más grande éxito del turismo mexicano: Cancún. Hasta principios del siglo XX, no era más que lindas playas alejadas de la civilización; hasta 2019 recibía más de 6.15 millones de turistas extranjeros. Y no es necesario mencionar la infraestructura pública que esto trajo consigo, el erguimiento de numerosos edificios que darían empleo fijo y temporal a miles de mexicanos, y que ha hecho que esta ciudad siga siendo una fuente de empleo para muchos.

Orizaba, Veracruz es otro ejemplo del desarrollo turístico como fuente de una mejora en calidad de vida de sus habitantes; gracias al programa pueblo mágico que la ciudad ganó en 2015, ha despertado un desarrollo palpable en la última década. Pasó de ser una ciudad tránsito entre CDMX y Veracruz puerto, a un centro turístico que recibe alrededor de medio millón de turistas anuales. Esto ha permitido desarrollar numerosos centros turísticos que están al alcance de la población. Las personas de bajos recursos de la ciudad han encontrado una fuente de subsistencia en la venta de alimentos o recuerdos, una parte de la población se ha animado a abrir cafeterías y restaurantes con todas las temáticas posibles para que los turistas se enamoren más de la ciudad y los grandes empresarios han establecido tiendas dignas de las más grandes ciudades.

Por supuesto la joya de la corona turística mexicana la encontramos en Guanajuato, “la mejor ciudad del mundo” ni más ni menos. Título refutado por algunos, pero lo que no podemos negar es la capacidad que ha tenido la ciudad para que, por medio del turismo, puedan desarrollarse sus habitantes tanto económica como socialmente, considerándose una de las ciudades “cosmopolitas” por excelencia, al ser internacionalmente reconocida, esto, sin perder su identidad cultural y arquitectónica que la caracteriza. Gracias a esto los habitantes han desarrollado un claro amor por su “patria chica” y un gran orgullo por su ciudad.

Por eso, entendemos que el turismo no sólo se trata de un mero gasto superficial, ni el hecho de solo complacer a visitantes con mayores “recursos” que los locales, sino que es una oportunidad comercial y social para explotar de manera positiva los recursos de los pueblos. Y encontramos en el turismo muchos beneficios. 

Desarrollo económico. No solo se brindan empleos a quienes atienden los atractivos turísticos, hay que resaltar a los trabajadores de la construcción que laboran previamente, quienes venden alimentos, recuerdos, y hasta los que se dedican al acomodo de autos o guías turísticos. Son un eslabón muy importante en la cadena económica, puesto que poseen recursos para mover el dinero en su entorno. 

Orizaba, Ver.

Infraestructura pública. Generalmente los gobiernos ponen atención en construir carreteras, puentes y vías de comunicación en los puntos atractivamente turísticos para mejorar la imagen y facilitar el flujo de visitantes, pero esta infraestructura es utilizada también por los locales, cuyas vidas cotidianas se ven visiblemente beneficiadas con ello. 

Creación de identidad cultural. “Pipopes”, “Jarochos”, “Regios” y toda una gama de gentilicios “coloquiales” que con mucho orgullo poseemos los mexicanos. Es claro que los primeros presumirán sus noches en Cholula y sus exuberantes tiendas de Angelópolis; los nativos de Veracruz, su exquisita comida y sus hermosas playas; y los últimos, su majestuoso Cerro de la Silla y su tradicional “carnita asada”. Todo lo anterior se fortalece cuando queremos “presumirlo” a los visitantes, por lo cual se va generando un “somos” y con ello un verdadero compromiso con su lugar de origen, que tiene como resultado un gran éxito económico y social. 

Sustentabilidad. A pesar de todo, estos puntos no se desarrollan adecuadamente sin la conciencia de la importancia de cuidar el entorno turístico, tanto como de los visitantes como de los locales. La explotación descontrolada de los recursos naturales, mediante la tala, pesca y cacería pueden disminuir los atractivos que precisamente atraen a las personas; la contaminación que puede generar un inadecuado manejo de residuos puede reducir la belleza y la sustentabilidad de cualquier lugar, y sobre todo cuando son dañados deliberadamente. 

San Miguel de Allende

El turista debe estar comprometido a disfrutar de los atractivos que visite respetando la cultura, el entorno y los recursos que estos ofrecen, pensando en que muchas personas más puedan disfrutarlos por muchos años más.

Fuente: es.statista, diarioelmundo, eluniversal

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