QUIZÁ NO TIENES MIEDO DE UN NUEVO AMOR

Por: Mara Castelán – 14/agosto/2020

“Quizá no tienes miedo de un nuevo amor, sino de experimentar un dolor similar al viejo”

¿Qué opinas de esto?

Real ¿no? 

A mí no solo me pasa en el amor, sino en la comida, películas, deporte, inyecciones, bla, bla, bla.

Aprende a beber y que sea bajo tu propia responsabilidad beber lo que estás bebiendo.

Te cuento…hagamos la analogía para tratar de explicar mejor el punto principal. Vamos a Oxxo por ejemplo, nos encontramos frente a los refrigeradores llenos de bebidas alcohólicas, cervezas y preparados; pregunta ¿qué voy a beber? ¡Una cerveza! De pronto, una vocecita en tu cabeza dice: ¡noooooooooooooooooo, alto! Cerveza no, recuerda la última vez que bebiste cerveza, ¿cómo te pusiste? ¿cómo te sentías al día siguiente? Entonces cambias de refrigerador por que la cerveza wacala. Que tal un preparado, si, una viña real no estaría mal, nuevamente esa vocecita ¡noooooooooooooo! Recuerda que la viña real te da pase al descontrol directo. Ok ok, un refresco está bien, mejor una botellita de agua. 

Ese fue nuestro recorrido por el Oxxo, lo mismo nos pasa, con el tequila, el whisky, el vodka, el vino. Siendo sinceros, cuántas veces hemos escuchado que alguien dice: “No bebo más tequila desde aquella vez que me puse muy mal”.

Así podría venderles un pase mágico a muchos tours de experiencias, pero creo que cerraré con esos que son más que suficientes. 

¿Ya vimos el punto?

¡Dímelo tú! Yo lo que considero, es que el hecho de haber tenido UNA mala experiencia con alguna bebida, no garantiza que sea la misma experiencia cada vez que la tomes, ya que influyen muchos factores, estado de ánimo, lugar, personas, ambiente, si quieres o no quieres, adulterado, etc. Lo que podríamos hacer, es ir tomando en consideración esas experiencias anteriores para no cometer los mismos errores en la bebida que vamos a elegir para la próxima fiesta. 

Mara, ya me enredaste…

Desenrédate, a lo que me refiero, es que recuerdes qué hiciste aquella vez para sentirte como te sentiste. ¿bebiste muy rápido? ¿estabas triste? 

Con base a eso, modifica, bebe más lento, no lo hagas en estado de vulnerabilidad, no te quieras ahogar para “respirar”. No es regla hacerlo para divertirte y ser feliz. Encuentra el equilibrio que te lleve a pasarla increíblemente bien en la fiesta sin dejar de ser consiente.

Bien, ¿pero y el amor?

Pasa exactamente lo mismo, muchas veces terminamos completamente asqueados de una relación, salimos sin querer recordar nada, cansados como si termináramos una fiesta de 3 días sin parar de bailar y beber, sin ganas de volver a enamorarnos nunca más.

En ese momento, es cuando debemos tomar nota y recordar todo aquello que hicimos, para tratar de no volver a hacer y garantizar que la fiesta sea exactamente igual a la que va terminando. 

No te cierres a nuevas experiencias por miedo a terminar igual, solo aprende a hacerlo. Un trago a la vez y disfrutándolo. Bailando rico y suave.

¿Y si me vuelvo a poner borracha?

Disfrútalo, baila, pero, sobre todo, aprende a beber y que sea bajo tu propia responsabilidad beber lo que estás bebiendo. Responsabilízate de lo que tienes en la mano. Si ya no quieres sentirte así, cambia de bebida. Encuentra la que te agrada y puedes beber sin sentirte mal, con la que te sientas cómoda o cómodo. 

No todas las experiencias son malas, si sabes ver más allá de la relación, si puedes ver la enseñanza, se convierte en lo mejor que pudo pasarte y ayuda a tu evolución. Solo no temas, toma el riesgo, no te quedes siendo espectador y conviértete en el más listo (Moshi Moshi).

No te niegues a vivir y disfrutar de todo aquello que si es para ti. Tú eres la única persona que puede hacerlo diferente.

¿Nos tomamos una cerveza? Si gustas, podría contarte de un gran dolor de muela que tengo en este preciso momento.

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