MARICRUZ MORALES JIMÉNEZ

Por: Yuri Tapia Ando – 23/julio/2020

(30 AÑOS)

TDM: Cuéntame, yo sé que vives con tu pareja, pero ¿cómo ha sido todo este proceso? ¿Son una pareja abiertamente lesbiana o están bajo el término de amigas viviendo juntas?

MARI: Bien, es complicado, ella por trabajo está en la ciudad de Acapulco, Guerrero, pero somos originarias de Orizaba, entonces, aunque no lo creas Acapulco es súper machista y pues tienen fama de violentos. Entonces allá son pocas las personas que tienen conocimiento de que somos pareja, somos muy cuidadosas por prevenir cualquier tipo de agresión que se pudiera dar, y sin el apoyo de familia o amigos sería difícil resguardarse o defenderse. Pero en orizaba somos abiertamente pareja.

TDM: Oh no sabía que en Acapulco fueran tan cerrados. Pero hasta el momento ¿no han sufrido ningún tipo de agresión ya sea física o verbal por parte de alguien?

MARI: No, las personas que lo saben han sido muy abiertas con la idea, pero ella en su trabajo ha escuchado cómo se expresan de mujeres lesbianas, y dado que tiene a varios hombres bajo su cargo quiere evitar darles de qué hablar. Para ese tipo de personas soy su prima.

TDM: Entiendo, desgraciadamente es algo que a veces tenemos que pasar para evitar que nos agredan. Me imagino que con tu familia si ya todo es más relax. ¿Es así? ¿Tu familia sabe que eres lesbiana?

MARI: Pues verás, cuando hice mi descubrimiento mis papás ya habían fallecido. Fue difícil porque el proceso se dio durante los últimos meses de vida de mi mamá y no quise pasar ese tiempo discutiendo o haciendo entender a mi mamá. Luego ella muere, y por un lado no quería que mi familia pensara que era por ausencia de mi mamá que había iniciado esa relación, pero por el otro me llevó mucho tiempo aceptarme como lesbiana, dado que durante toda mi vida había tenido relaciones heterosexuales, me costó trabajo reconocer que en verdad quería estar con una mujer, así que bueno, mi familia lo notó antes de que yo se los dijera, y fueron bastante abiertos con la idea.

TDM: Lo bueno que lo aceptaron o entendieron. ¿Qué edad tenías en ese entonces?

MARI: 22, aunque mi descubrimiento fue a los 21, y no fue hasta los 26 que ya fui abiertamente con mi familia a presentarles a mi actual pareja, pero como mi novia no como amiga.

TDM: ¿Y cómo fue ese descubrimiento? Porque me dices que habías tenido novios anteriormente ¿no?

MARI: Así es, fue duro. Hasta ese momento yo me imaginaba jugando a la casita, con boda de blanco, hijos, perro y toda la cosa. Entonces, sentirme atraída por mi mejor amiga fue bastante confuso al principio. Literalmente jugué con ella, me gustaba el trato bonito pero no reconocía que quería una relación, hasta casi un año después que sentí que en verdad la perdería si no la tomaba en serio, que me decidí a iniciar una relación. Yo crecí en una familia muy religiosa, y Dios no me fue impuesto, yo lo tomé en mi vida con mucho amor, y el saber que ésta decisión me apartaría de la iglesia me dolió muchísimo, y a eso auméntale el proceso de duelo por la pérdida de mi mamá. Pasé un proceso súper duro en mi espiritualidad. Me alejé de Dios, y eso en mi persona fue súper doloroso, pero fue una decisión totalmente consciente de lo que estaba aceptando en mi vida, y de aceptar el hecho de no tener problemas con el patrón (Dios) si no que la empresa (la iglesia) tiene broncas con mi elección de vida.

TDM: Hablas de Dios ahorita y de cómo te sentías. ¿Te sientes actualmente alejada de Él? O es como dices, la iglesia.

MARI: Um, es raro, sabes estaba realmente involucrada en la iglesia, de hecho cuando terminé mi anterior relación pasó por mi mente el renunciar a todo y unirme al clero, pero se atravesó mi actual pareja y se desvaneció esa idea. Entonces estar lejos de la iglesia al principio fue un sinónimo de estar lejos de Dios, pero por increíble que parezca, mi novia me acerca a Él cuando menos me lo imagino. Ella no es tan espiritual pero su religiosidad es no sé, única, porque aunque es religiosidad popular lo que ella aprendió tiene una fe increíble y habla con seguridad y firmeza de que Dios nunca nos dejará solas, y eso es como un apapacho espiritual.

TDM: Claro. Te hace sentir que sigues en lo correcto y que ciertamente Dios no nos condena.

MARI: Así es. No me siento enchufada con Dios como antes pero si me reconozco cuidada y bendecida por Él. A pesar de que mi mamá era catequista, y una mujer muy religiosa y mayor, ella jamás condenó esta elección de vida. Tengo primos gays y cuando mi mamá conocía amigos míos, igual los trataba con muchísimo cariño, y me decía que ella lo hacía esperando que las demás personas tratarán con el mismo amor a mis primos.

TDM: Y es bueno que tengas ese recuerdo, sabes que si ella estuviera aquí, tendrías su apoyo.

MARI: Si lo sé, sé que hubiera sido un proceso difícil para ella pero que al fina estaría a mi lado.

TDM: ¿Tu novia es tu primer novia? ¿O a quién te refieres cuando dices que terminaste con tu pareja?

MARI: Mi última ex fue mi primer novia, o sea hace cuatro años que terminé con mi ex novia pensé en irme de monja, hay una congregación muy chingona que se llama las Javerianas, por San Francisco Javier, fundador jesuita, y llevan el mismo proceso formativo que los jesuitas hombres. Y yo estoy enamorada de la espiritualidad Ignaciana, entonces pues era una opción chingonsisima. Ellas, todas son profesionistas, ejercen su profesión y son productivas socialmente, además claro de su labor religiosa, viajan, trabajan con jóvenes. Era una opción chidísima, pero el amor me atrapó y no me arrepiento.

TDM: Como dicen, amor es amor. Y qué bueno que no te arrepientas, eso es lo importante.

MARI: Así es. Sé que pude haber sido muy feliz pero mi corazón prefiero amar mundanamente, qué le voy a hacer.

TDM: Pues me da mucho gusto que estén juntas y que vayan superando los obstáculos que se presentan.

MARI: Es difícil pero nos esforzamos.

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