MACARIO

Por: Jess Ñeco – 3/noviembre/2021

Macario, ¿cómo podría comenzar a describir Macario?

Macario, es perfecta.

Tiene 6 premios por fotografía y la primera nominación a los premios Óscar. 

Escuché que se basaron en el cuento de los hermanos Grimm y en uno de Bruno Traven.

Escuché que es la película que supo representar y mostrar la relación del mexicano con la muerte ¡a todo el mundo!

La fotografía de Gabriel Figueroa es la favorita de muchos críticos.

Una vez que la crítica de Cannes entendió quiénes eran el Diablo, Dios y la Muerte, dijeron que era hermosa.

Se estrenó el 9 de junio de 1960, en el famoso cine Alameda y fue estupendo.

Si no entendieron el formato del texto superior es porque Chicas Pesadas (2004) no es tan popular como creí… Pero vayamos al grano.

Imagen: Gaceta UNAM

No es sorpresa para nadie que el cine mexicano no es de mis favoritos, así que cuando me recomendaron esta cinta me mostré renuente al respecto, pero la vida da varios giros y me di la oportunidad de disfrutar de esta joya del cine mexicano porque pues, la terquedad nunca te llevará a ningún lado.

Para empezar, no fue para nada lo que yo esperaba (tonta e ignorante de mí), fue muchísimo más intrigante y atrayente de ver.

Así que vamos por partes:

La historia gira en torno a Macario (Ignacio López Tarso), un humilde campesino que vive de cortar leña y venderla en el pueblo. Tanto él como su familia viven en el monte, alejados completamente del centro y las demás personas, siendo tan pobres que sólo cuentan con una diminuta choza que les sirve como cocina, sala y cuartos. Tanto Macario como su esposa (Pina Pellicer) se esfuerzan por ganar el suficiente dinero para dar de comer a sus hijos, dichos niños que están lejos de parecer inocentes para convertirse  en una amenaza constante al único deseo que tiene el protagonista.

En la primera mitad nos presentan la desesperanza y desesperación que envuelven a los miembros de la familia, quienes viven con la constante incertidumbre de si el día de mañana tendrán algo más que unos pocos frijoles y tortillas para comer.

Fastidiado por la situación y harto de vivir con hambre todo el tiempo, el protagonista se autoimpone la regla de no volver a comer y morirse de una vez, a menos de que pueda comerse un guajolote él sólo, sin compartirlo con nadie, sin tener la obligación de quitarse el bocado de la boca para alimentar a otros. Comprendiendo su situación y envalentonada por un mal trato de parte de su patrona, su esposa roba un guajolote y lo prepara a escondidas de sus hijos para darle su ansiado deseo a Macario y así al día siguiente, antes de dirigirse al monte a trabajar, ella le da su regalo.

Imagen: Cinema Saturno

Y aquí es donde comienza lo inesperado; Macario busca ansioso el lugar perfecto para degustar y disfrutar su festín pero ante él, se presenta nada más y nada menos que el mismísimo Diablo (Jospe Gálvez) y lo tienta con regalos para que le convide un poco, Macario le rechaza pues es un hombre de fe, así que se marcha dejando el Diablo atrás. Más adelante se le presenta Dios (José Luis Jiménez), y al igual que Lucifer, le pide un gesto de bondad relacionado con sus sagrados alimentos, Macario se niega a pesar del dolor, porque sabe que si lo hace sentirá culpa y no podrá comer nada.

Después de huir del Todopoderoso, encuentra un lugar perfecto, pero antes de poder dar el primer bocado, la Muerte (Enrique Lucero) se presenta ante él y le pide un pedazo. Macario, en toda su sabiduría y sencillez, se da cuenta que ya no tiene tiempo, que (literalmente en este caso) la muerte llega y no lo dejará hacer nada más, así que le da la mitad del ave a su invitado y ambos comen felices hasta saciarse. Como agradecimiento la Muerte le da un valioso regalo y llena su guaje con un agua mágica que puede curarlo todo y sanar a una persona aunque esté al borde de la muerte, siempre y cuando su destino fatal no haya sido sellado. 

Un regalo que afectará no sólo la vida de Macario o de su familia, si no también la del todo el pueblo, porque cuando menos lo esperamos (pero es evidente dado el tiempo en el que se realizó) hacen presencia la inquisición y algunos virreyes.

La película da un giro argumental con base a las decisiones que tomó Macario, centrándose en un tema principal completamente diferente al que esperaba; considerada la mejor representación del vínculo que existe entre los mexicanos con la muerte y ambientada en un Día de Muertos, el verdadero argumento está relacionado a que la muerte es indistinta, se acerca a cualquiera sin importar su estrato social pero el hambre es de los pobres. 

Antes de verla, realmente pensé que iba a enfocarse a la festividad del Día de Muertos, pero cuál fue mi sorpresa al ver a este protagonista ligeramente estereotipado en una problemática que me hizo recordar aquel libro de José Saramago, El Evangelio según Jesucristo (1991), la diferencia es que aquí se nos presenta en un ambiente bellamente fotografiado, actuado y compuesto de una manera tan atractiva que es de admirarse la manera en que fue filmado en espacios abiertos (siendo una película en blanco y negro, estamos hablando de tratar de controlar la luz para que la cinta se viera adecuadamente), así como también el ascenso de vestuario y locaciones.

Debo decir que la presencia de los niños fue una bandera roja y creo (CREO) que para eso fueron creados, pienso que su propósito es ser esa nube pesada que carga Macario toda la película y su deber como padre frente a unos humanitos que no dejarán de exigirle cosas; esas tomas de los niños sonriendo cuando él está sufriendo, la primera cena con él de fondo o mostrándole la calaverita con su nombre son lo suficientemente interesantes como para sospechar que la presencia infantil es algo que podemos y debemos ver más allá de lo que nos presentan.

Imagen: Dónde ir

Entre la escena de la intensa caminata entre Macario y su objeto del deseo separada por la reja de la iglesia, el sueño de Macario para crear una representación visual de las diferencias sociales que nos persiguen incluso en el más allá, escena onírica que nos recuerda a Los Olvidados (Luis Buñuel, 1950) y por supuesto, aquella realizada dentro de la gruta acompañada con más de tres mil velas que representan la fragilidad humana (una simbología que se viene mostrando desde los tiempos antiguos), no es difícil imaginar el por qué se considera una joya del cine mexicano.

Saludos a la Inquisición (no me esperaba para nada su presencia) que no tardan en acusar lo que no entienden pero cuando lo necesitan, no hay quién los pare. 

Como dato curioso, ¿sabías que que la Inquisición en México sólo juzgaba a españoles, criollos, mestizos y castas (mulatos y negros), pues se estableció que la institución no podía proceder contra los nuevos católicos indígenas?

En conclusión, Macario se encuentra gratis en blanco y negro, así como también a color, completamente gratis en Youtube, así que no tienes excusa para no disfrutar de este hermoso filme que plantea temas de la condición humana universal, la muerte y la fe, para eventualmente fusionarse con el hambre, la inestabilidad y la desigualdad social.

Imagen: Cinema Premiere
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