LA VIDA ZILLENNIAL POSTPANDEMIA

Por: Gerson Báez Rodríguez – 2/febrero/2021

Tras meses de una dura época para la humanidad, de miles de fallecidos y cuantiosas pérdidas económicas, es esperanzador ver como la tierra entera, al menos en la parte occidental, inicia agresivas estrategias de vacunación. Nos hace creer en que la pandemia pueda tener fecha de caducidad. Durante los meses de confinamiento, nuestra recámara se volvió salón de clases, gimnasio, bar de reunión con amigos, y la sala de nuestro hogar, la única oportunidad de socializar con otras personas, de manera presencial. 

Aunque aún está lejos la fecha en que nuestra “normalidad” regrese, poco a poco, en algunas ciudades de México y el mundo, la reapertura económica nos exige regresar a las labores y a nuestras vidas, claro está, con todas las precauciones debidas. 

El punto es que, para muchos, y sobre todo para la generación zillenial (la Generación Z, los nacidos a partir de 1995), el hecho de dejar la cómoda habitación, y las series de Netflix, resulta poco atractivo. Pareciera como si a partir de ahora, la vida se limitara al ordenador, el celular y discutir cual ha sido el meme más compartido de la semana. 

Imagen: blogs.upn.edu.pe

SI bien la economía comienza a regenerarse, muchos graduados, como su servidor, pensamos: ¿Y ahora qué?

La crisis ha hecho quebrar numerosas empresas, y con ello, numerosas fuentes de empleo se han perdido, así que parece el pretexto perfecto para esperar a continuar con nuestra vida “en cuanto todo esto pase”. Es válido esperar, resguardarse y cuidarse; de hecho, eso será la clave para que esta situación pase pronto; sin embargo, es necesario poner manos a la obra, ponerse en marcha para construir la vida que siempre hemos soñado. 

Y si, las grandes empresas comienzan a dejar de ser opción para los profesionistas, así que, con la incertidumbre que esto genera, sólo nos queda una opción: Emprender. 

Sabemos que esta palabra trae consigo numerosos retos, y hay que decir también que no sólo se refiere al hecho de montar un negocio que genere bienestar económico, también es necesario emprender iniciativas que mejoren el entorno en el que vivimos:

· La chica que gusta de hacer manualidades. Es buen momento para abrir una página en Facebook, para comenzar a distribuir sus productos, y, ¿por qué no? Pensar en generar fuentes de empleo. 

· El chico que es muy hábil en algún arte, baile, pintura, música; debe capacitarse para poder enseñar ese don que tiene, ya sea digital o en lo posible, presencialmente; y no solo generar ingreso, si no impulsar a otros a sacar su potencial. 

· Quien tiene una iniciativa social, ya sea en pro de la naturaleza, de los necesitados, por la igualdad, etc., es buen momento para comenzar a sumar esfuerzos, buscar quién tiene los mismos ideales y aportar algo positivo a la sociedad. 

Como podemos ver, los fines no sólo pueden ser conseguir una fuente de ingresos, aunque es muy válido y necesario, el punto es generar una idea de valor que haga retomar el ánimo de vivir en una sociedad postpandemia como la que debemos afrontar.

Pero hay que ser realistas, muchos de nosotros no sabemos ni por dónde empezar; honestamente no sabemos ni para qué somos buenos, nos limitamos a decir que somos muy talentosos para despertar después de las 3 de la tarde… 

Por eso, puede ser muy útil seguir los siguientes pasos:

1. Motivación. Sólo detente y piensa: ¿Qué me motiva a levantarme todos los días? ¿Qué hace que me atreva a esforzarme y dejar la comodidad de mi cama? De inicio no debe ser algo muy complicado, quizá te motiva salir a caminar, disfrutar de un helado, cantar en la ducha, etc. Haz una lista, piensa en cada actividad que haces en el día y cuáles son las que si te agradan. 

2. Oportunidades. De esas cosas que me gusta hacer ¿en dónde hay oportunidades? Estamos de acuerdo que no es muy buena idea hacer un grupo de amigos para dormir todos juntos hasta medio día, pero si para hacer una caminata en el bosque y sembrar algunos árboles. O si disfrutas de construir muebles, entonces puede ser una gran oportunidad emprender una carpintería con distribución a domicilio. Marca aquellas motivaciones que pueden convertirse en oportunidades de crecimiento. 

3. Fortalezas. Quizá disfrutes de hacer algo pero no eres realmente bueno, busca aquello que amas, lo que eres que es una oportunidad y donde seas habilidoso. Probablemente si quieres trabajar en una campaña social que te apasiona no sea tan fácil si no posees los dotes adecuados, ¡pero no todo está perdido! Puedes capacitarte al respecto, anota aquellos puntos en los que puedes mejorar para emprender ese negocio o ese proyecto. 

4. Equipo. La mejor manera de iniciar un proyecto es uniéndote a un equipo que te respalde, desde tu familia hasta amigos que posean las mismas ideas que tú, o al menos, los mismos intereses. Es más probable que tu proyecto de rescatar animales tenga éxito si te alías con alguna amiga que ame acariciar y mimar a un gatito. Tu taquería que piensas abrir, seguramente será un éxito con algún amigo que ame los tacos, (¿y quién no?) pero además tenga las mismas visiones de negocio que tú. Ubica a las personas que puedas unir a tu proyecto, ¡con una es suficiente! 

5. ¡Manos a la obra! Ponle fecha de inicio, no dejes que tus ideas se posterguen cada vez más, y basado en eso proyecta un plan que te permita llegar a ese día con todo lo necesario. Si planeas abrir una tienda de bolsos o carteras en línea en un mes, debes de estar construyendo tu sitio web al menos una semana antes, después de haber contactado a los proveedores, que a su vez hayas hecho después de ponerle nombre a tu negocio y así sucesivamente. Construye un plan y enfócate en cumplirlo. 

Es realmente importante que ames tu proyecto, que sepas que habrá algunos sacrificios y problemas que difícilmente enfrentaras si no estás verdaderamente convencidx de que aportarás algo positivo a la sociedad. 

Nuestro entorno, cuando “todo esto pase” necesitará que personas como tú y como yo, generen cosas positivas, empleo, equidad, amor por la naturaleza, entre muchas otras cosas tan necesarias. ¡Es el momento! Sólo ponte a pensar: “cuando sea anciano, y esté recostado a punto de dormir, consciente de que mi tiempo en la tierra será poco, ¿qué me gustaría haber logrado? ¿Cómo me gustaría ser recordado?”

Debe ser increíble, que, al llegar a esa edad, después de haber construido numerosas ideas, haberse sobrepuesto a numerosos retos, y haber vivido, en toda la expresión de la palabra, pudiéramos pensar: ¡tuve una buena vida!

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