LA RUTINA DEL ÉXITO

Por: Gerson Báez Rodríguez – 7/febrero/2021

Es una mañana de febrero, la temperatura está a 10°, y la neblina en Orizaba, Veracruz está acariciando la calle; son las 7 a.m. Es domingo, recién está amaneciendo. Podemos decir que el día está perfecto para quedarse otro poquito más en la cama; a dormir un poco más… 

Son las 12 p.m. y recién vuelves a abrir los ojos, te das cuenta del tiempo que pasaste acostado, y te decides a levantarte para aprovechar el día… pero estás muy cansado… de dormir. Así que duermes “otro poquito” y así te dan las 3 p.m. Te levantas únicamente para alimentarte y no morir, como los gatos, y regresas a tu cama, porque “ya toca la siesta”. 

Si logras despertar, será para poner una buena serie en Netflix y acercarte unos “churrumais” (no es comercial) o una buena coca (tampoco lo es). Así nos dan las 8 de la noche y te llega una crisis existencial: “Estoy bien gordx” “No sé para que soy buenx” “Tengo un montón de pendientes”, sin olvidar el tiempo libre para “tirar hate” en redes sociales. 

Probablemente inicies el lunes, de mal humor, cansado (por tanto dormir) y andando en tu vida en modo zombie, ¿y qué crees? Desafortunadamente es el estilo de vida de la inmensa mayoría de los mexicanos clase media. Hoy entiendes por qué carecemos de personas entusiastas en el país, por qué tenemos problemas de salud, y por qué francamente muchos medianamente “viven” en lo que llega “la flaca” por ellos. 

Ahora lo ponemos al revés. 

Son las 6 a.m. Todavía está oscuro. Haces un esfuerzo sobrehumano y te levantas de la cama, te asomas por la ventana y contemplas un espectáculo único: un hermoso amanecer con los colores más asombrosos, naranjas, morados, rojos. Quizá te toca ver algunas estrellas aún, que difícilmente se ven a otras horas. Te pones de buenas. 

Después de lavarte el rostro tomas tu liturgia de las horas (si eres católico), o la biblia, o el Corán o el libro sagrado de tu preferencia, o simplemente te decides dar gracias a Dios, al creador, al universo, ¡a la vida misma!, sin importar tu religión. Terminas. Te sientes en paz contigo mismo. 

En buena hora, te decides tomar un café y salir a correr, aprovechas para sacar al firulais a que haga sus necesidades (las recoges) y estás listx para un buen baño. Una de las mejores sensaciones de la vida, es estar listo, bañado, perfumado y arreglado, después de una mañana tan provechosa. 

¡Ahora sí! ¡Que venga el día! Te vas a trabajar, o estudias, o pones sobre la mesa todo lo que tienes que hacer. Por supuesto que tienes una agenda, o una libreta de pendientes, así que sabes lo que tienes que hacer, y si tienes muchos vacíos es buen momento para iniciar el proyecto que pensaste la semana pasada, o de ir a visitar el museo que querías, o de comenzar a escribir para Tomboy District

Es un día redondo, hiciste todo a tiempo, y quedó tiempo para disfrutar de tu familia. Quizá te quedó tiempo para ir al gimnasio después del trabajo. Cenas con los tuyos, ves un poco esa serie que tanto te gusta, te quedas “picado” para ver el siguiente episodio mañana y te recuestas. 

¡Ha sido un gran día!

¿Conoces a una persona exitosa

Considera estos puntos, quizá no haga todos, pero es común encontrarlos en este tipo de personas: 

· Madruga. Si, cuesta muuuucho trabajo. Pero tu día rinde más, te sientes más productivo, te sientes parte de ese grupo de personas que da el “extra”. Te da tiempo de divagar, de reflexionar un rato. Se vale de vez en cuando tomarse una mañana para ti, para tomarte ese sueño de 12 horas, pero no cada tercer día. 

· Agradece. Lo comentaba, no vamos a meternos en temas religiosos. Incluso personas que no practican alguna religión lo hacen, con el “cosmos” si quieres. El tema es darse cuenta que no somos simples creaturas, que creemos en una “trascendencia” y que queremos conectarnos en ese momento tan particular del día con alguna fuerza superior. 

· Tiene planes. Un gran consejo es usar agenda, se escucha muy “prestigioso” pero, aunque anotes “ir al mercado por cebollas” estás planeando tu día, tu mente descansa de esos pendientes, porque ya los tienes anotados. Si estás saturado te organizas mejor, y si estás libre pones en marcha cosas que tenías planeadas. 

· Se ejercita. Y aquí es donde quería llegar. Conocemos la triste realidad de los mexicanos, la obesidad es un tema que nos preocupa a todos. No se trata de que seamos superficiales, la gente no vale más o menos por su físico. Pero sin duda alguna, una persona que se ejercita tiene mejores condiciones de salud. Seguramente ya te lo dijo el doctor: necesitas hacer ejercicio. Pero, además, está comprobado que al entrenar liberamos muchas hormonas que causan la felicidad. Hay una gama de posibles ejercicios, gym (para mí, el mejor, *guiño*) natación, correr, box, crossfit, zumba, bicicleta, danza, y una gama interminable de posibilidades que se pueden reducir a salir a caminar con el/la vecina y aprovechar a echar chisme. 

Aquí el tema es aprovechar tu día para trabajar todas las áreas de tu persona, sólo piensa: ¿quiénes son las personas exitosas? No sólo son aquellas que poseen mucho dinero, hay personas que son exitosas en el deporte, en la música, en la espiritualidad, en sus proyectos, con su familia. 

Y piensa: ¿quiénes son aquellos que se la pasan haciendo daño? Aquellos que viven una vida gris, frustrados, porque seguramente no crecen todos los días. No se trata de una lista de instrucciones para un día perfecto, se trata de “vivir” cada día en toda la expresión de la palabra. Sólo recuerda que no existe un contrato que te puede asegurar que mañana tengas otra oportunidad de intentarlo.

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