INCIDENT IN A GHOSTLAND

Por: Jess Ñeco – 9/noviembre/2021

La casita de muñecas del infierno

Imagen: movistarplay

Hubo un tiempo en el que Francia nos regalaba joyas del terror y el gore, en donde no le importaba la violencia gráfica, las violaciones y la tortura porque se concentraba en el mensaje que quería dar, un mensaje bañado en sangre, explotación y venganza.

¿Por qué llama la atención este género? Porque causan una impresión en nuestros cuerpos y mentes, una sacudida física real para generar una serie de sensaciones que rozan el límite de lo soportable.

Nos encanta ver hasta dónde puede llegar el humano y hasta dónde podemos soportar nosotros viéndolo.

Irreversible, 2002
Imagen: cine oculto

No hablo simplemente de tortura porque sí o muertes al por mayor, hablo de lo que está detrás de esa cortina roja; en 2002 vio la luz Irreversible de la mano de Gaspar Noé, una obra difícil de digerir, no sólo por la historia, por los sonidos, las tomas, la escena de violación que dura lo suficiente para hacerte sentir incómodo, o ese asesinato con un extintor al rostro (que para el tiempo, es una genialidad de efectos especiales) sino también por un final que te golpea justo en el pecho.

Tres años después se presenta ante nosotros la obra de uno de mis directores favoritos, Alexander Aja y su polémica Haute Tension; una historia de aparente amistad, acompañada de asesinatos que parecen superficiales y tal y como su nombre lo indica, tensión en la mayor parte de la cinta hasta llegar a un final que amas u odias.

El camino ya estaba consolidado y con ello aparece en 2006 Ils, dirigida por David Moreau yXavier Palud, basada en una historia real y la menos favorita de esta introducción al cine extremista francés, así que vamos a saltarla. Dos años después Frontiers de Xavier Gens nos muestra una actitud revolucionaria hacia los órdenes políticos y sociales desde el punto de vista de un grupo de ladrones que van a parar a una granja de una familia de Neo Nazis.

Y aquí viene lo bueno jóvenes, (no es que las anteriores no lo hayan sido, pero estas últimas entradas son mis preferidas) ese mismo año, un bello 2008, Pascal Laugier nos da una cachetada de realidad con su aclamada Martyrs, una oda que se centra más en el dolor, que en la simple tortura con uno de los inicios más enganchantes que he tenido el placer de ver y por más que quiera explayarme sobre esta película, no es de ella de quien hablaremos en este artículo.

Póster Martyrs
Imagen: sensacine

Es en 2009 y 2010 que aparecen Al Interior La Horda respectivamente, manteniendo la bandera de lo extremo en lo más alto de la torre Eiffel contándonos la historia de una mujer embarazada que es acechada en su hogar por una asesina (mucha, MUCHA sangre) mientras que La Horda (por supuesto) es una cinta de zombies; ahora, ¿por qué comienzo esto como si fuera un ensayo sobre el cine gore francés?

Primeramente y aunque ya esté terminando la época del terror (ya huele a pino de navidad) existe una cinta que podría decirse que pasó desapercibida y cuando la vi, quiero confesar que hace mucho que no sentía mi corazón latir de esa manera; quería darles un contexto del camino que han creado los franceses para llegar hasta aquí y el derecho que se han ganado para crear lo que se les dé la gana en cuanto al gore, terror y litros de sangre completamente justificado. 

Porque sí, creo firmemente que el Nuevo Extremismo Francés es completamente diferente al presentado en cintas norteamericanas, orientales o españolas, ya que, a mí parecer y con los años que llevo atacando a mi cerebro con esta clase de películas, los estadounidenses se concentran en el cómo de las muertes, los orientales se van por un giro espiritual/paranormal, los españoles en el lado humano y los franceses reflexionan en el por qué de ellas; así que el día de hoy les vengo recomendando una película (para aquellos de corazón fuerte y los que no) escrita y dirigida por el mismísimo Pascal Laugier (el de Martyrs) que pueden encontrar en Amazon Prime.

Incident in a Ghostland
Imagen: expansión

La trama es simple, una madre y sus dos hijas heredan una casa que su tía les ha dejado al morir. Esa misma noche se verán envueltas en un ataque tan traumático que las marcará de por vida.

Así de simple.

Nos vemos envueltas entonces en un ambiente donde la casa es un personaje más y se nota el cuidado que se le dio para crear ese ambiente sombrío; ya sea por los juguetes antiguos, las lámparas o espejos, todo aquello grita gótico y nos engancha.

Las actuaciones cumplen considerablemente con el objetivo a la vez que se nota la importancia que el director les da a cada una… aunque como dato curioso, una de las protagonistas sufrió un accidente que le dejó una cicatriz en el rostro.

Imagen: noescinetodoloquereluce.com

¿Tiene cosas malas? 

Claro que las tiene, ciertos clichés y personajes malos trillados sin desarrollo (que son malos porque sí, vaya) además del clásico auto del asesino disfrazado de alguna cosa contraria para que no sospeches (pero claro que lo haces); ¿recuerdan cuando les dije que los franceses se preocupaban por el por qué? Bien, Incident in a Ghostland es un buen ejemplo de cómo algunos sobrellevan el trauma y la manera de abordar la negación en situaciones de vida o muerte. 

¿Que me sentí identificada con la protagonista porque su sueño es ser escritora? ¡Pero claro que sí! pero eso no tiene nada que ver con que haya decidido hablar de ella. No. Claro que no.

Así que, con un giro argumental que puede enfadar a muchos o dejarlos pensando durante largo rato, les recomiendo esta cinta de la cual ya dejaré de hablar porque si no saldrán muchos spoilers y qué mejor que nos den sus comentarios después de haberla visto.

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