EXIGENCIAS

Por: Psic. Alma Anaya Guerrero – 22/marzo/2021

Perdemos la piel del alma cuando nos dejamos arrastrar demasiado por el ego, cuando somos demasiado exigentes y perfeccionistas, cuando nos dejamos martirizar innecesariamente, nos dejamos arrastrar por la ciega ambición, nos sentimos insatisfechas a causa de nuestro yo, de la familia, de la comunidad, la cultura, el mundo, y no decimos ni hacemos nada al respecto, cuando fingimos ser una fuente inagotable para los demás o cuando no hacemos todo lo que podemos para ayudarnos. Hay tantas maneras de perder la piel del alma como mujeres hay en el mundo.

Clarissa Pinkola Estés
Mujeres que corren con los lobos

Nos dejamos arrastrar por la exigencia de la sociedad y con esto nos exigimos cada vez más, ¿ lo has notado ? Antes la exigencia era ser buena hija, madre y esposa. Ahora buena hija, madre, esposa, trabajadora, jefa de casa, la casa al 100, los hijos al 100, a la pareja al 100, todas las responsabilidades al 100 o más, y nos frustramos y sufrimos por no tener todo al 1000, porque si no fallo como pareja, fallo como madre, si no como trabajadora, mala amiga o soy mala escuchando o para resolver problemas y así nos levantamos pensado en que podemos con todo y a veces no podemos con nada.

Foto: abc.es

Esas exigencias con el paso del tiempo las fuimos adquiriendo y nos las fueron vendiendo con cara de emprendimiento y liberación, tal vez tú que me lees estés en total desacuerdo o creas que es verdad o que tengo una mala percepción de la vida. Pero caminando observaba a varias mujeres, y no sólo es la exigencia de jugar un buen rol, sino que nosotras mismas nos exigimos cada vez más, como estar en forma, con una piel tersa y joven, ser mejor en algún área específica, seguirte preparando profesionalmente, tomar miles de cursos para ser mejor madre, darte el tiempo para dedicarle a tu pareja, tener tiempo de convivir con tus hijos si los tienes o planearlos porque la sociedad lo espera de ti.

Deja de ser la fuente inagotable para los demás y primero se para ti misma esa fuente donde mane todo lo que necesitas para ti… y después y sólo después para los demás.

Hoy te invito a que tomes conciencia de esto y si… da, y mucho, pero sin quedarte vacía. Pero antes de dar a los demás, tienes que llenarte tu primero de amor, de apapachos, de ternura, de apoyo incondicional, de palabras tiernas, de aceptación, de fuerza, llenarte de salud física, transformar tu mente, limpiar tu alma, sanar tus heridas, llenarte de paz, ser tu mejor amiga, tirar por la ventana a esa voz nociva, tirar los límites, soltar los fracasos y abrazar los comienzos.

Detente a reflexionar cuáles son tus propias exigencias y si puedes con ellas o las necesitas modificar. Si las exigencias son de la sociedad o son tuyas y esas también tienes el poder de decidir cuales adquieres y cuales desechas. Ese poder lo tienes tú, como las tantas mujeres que hay en el mundo.

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