EL JUEGO DEL CALAMAR

Por: Jess Ñeco – 24/septiembre/2021

Juguemos a las escondidas… y si te encuentro, te mato.
Imagen: Los 40 chile

¿De qué va la serie El Juego del Calamar?

Un grupo bastante grande de personas es reunido voluntariamente en un sitio secreto para participar en una serie de juegos infantiles, si pierden, mueren, si ganan y son los últimos en quedar de pie, se llevan muchísimo dinero, el suficiente para pagar todas las deudas que tienen, porque esa es la razón del por qué ellos fueron escogidos. Todos y cada uno de ellos han derrochado dinero que no tenían, han realizado apuestas, han cometido crímenes o cargan con el pecado de ser pobres y no saber administrar su entrada económica, es decir, diversas acciones y situaciones que (aparentemente) sólo el dinero puede resolver.

No quisiera ser ESA persona, pero para aquellos que hemos visto o leído Battle Royale (1999, creado por Koushun Takami), Hostal (2005, dirigida por Eli Roth), Would you Rather (2013, dirigida por David Guy Levy), As God´s Will (2014, dirigida por Takashi Miike), Circle (2015, dirigida por Mario Miscione y Aaron Han), la saga de The Hunger Games (2012-2015), el fantástico manga Deadman Wonderland (2011, creado por Jinsei Kataoka) y la reciente Alice in Borderland (2020, dirigida por Shinsuke Sato basada en la novela gráfica del mismo nombre creada por Haro Aso) puede que nos parezca más de lo mismo y en esencia lo es, pero ¿qué es lo que hace tan atractiva esta serie que ha estado en boga?

Imagen: flixable

Vayamos por el principio; la serie se coloca en el subgénero de supervivencia, el director Don-hyuk Hwang se inspiró en un cómic y en su propia situación económica al escribir el guión en 2009, pero debido a la trama tan violenta, el proyecto no pudo ver la luz hasta 12 años después. Gracias tío Netflix.

Y es este año tan caótico en el que tenemos la oportunidad de disfrutar de otra obra coreana llena de violencia, sangre, drama y la magia de la amistad. Con una estética visual y montaje atrayente, nos cuenta la historia de nuestro protagonista llamado Gi-Hun (un cautivante Greg Chun) un padre no tan padre que pasa sus días como chofer (aunque nunca lo vemos ejercer), en gastar dinero, robarle a su madre, apostar en los caballos, ser perseguido por la mafia y de paso decepcionar a su única hija. Toda una fichita pero de buen corazón…ₐ

Dado su contexto es el candidato perfecto para que un completo extraño se acerque a él y a cambio de jugar tazos coreanos, el hombre le dará dinero cada que gane y un cachetadón cada que pierda; para aquellos fans de los zombies como su servidora, habrán logrado reconocer a la estrella coreana Gong Yoo gracias a su papel en la cinta Tren a Busan (2016) y en esta serie es el encargado de servir como reclutador de los jugadores.

El reclutador lo invita a un evento exclusivo donde podrá ganar más dinero del que podría imaginar, Gi-Hun acepta y aquí comienza la aventura.

Imagen: okchicas

COMIENZO DE SPOILERS (Si no te quieres spoilear, cierra los ojos, cuenta hasta tres y muévete hacia abajo rápidamente. Suerte)

En el lugar (el cual, si ponemos verdadera atención, podemos ver que en las paredes hay serigrafiados de los juegos en los que competirán), se encuentra con gente tan desesperada por su respectiva situación que pareciera que ninguna cuenta de OnlyFans podría salvarlos y se vieron obligados a ser parte en este experimento para divertir, ¿a quiénes?, a los ricos por supuesto. 

Aquellos clientes VIP que aparecen en los últimos capítulos con toda la extravaganza del mundo; actores VIP que daban incomodidad no sólo porque fingían tomar de sus copas con esas máscaras sino por lo cliché, burdo y plano de sus actuaciones. Ni siquiera los ricos apostadores de la cinta El mundo está loco, loco (2001) fingían ser intelectuales de manera tan evidente.

Mi verdadera vuelta de ojos viene en el sexto capítulo, podría decir que es en ese momento que se rompe la sensación de expectativa y suspenso; el drama del abuelo, del que deliberadamente no nos muestran su cadáver ni las veces que fue gaseado y aquel consejo que nos dejó Tren a Busan de no confiar en los estudiados u hombres de negocios se cumple, aunque eso se venía asomando desde que sabía de qué iba el juego de las figuras y decidió guardarlo para sí. 

Desde el momento en el que comienzan a usar las reglas en contra de sus “captores” me pareció bastante admirable, considerando que la mayoría llega a perder la calma en ese tipo de situaciones, es algo que le aplaudo al hombre de negocios en bancarrota (Stephen Fu) por su pensamiento rápido. El hombre estaba haciendo todo lo posible para sobrevivir, ¿por qué hacerlo ver como un malo?

Llegados al final, la serie nos hace inclinarnos a secundar a nuestro padre protagonista por su buen corazón y por un momento nos hace olvidar todos los pesares que hizo pasar a su familia y la razón por la que está ahí para embarcarse en una lucha contra aquellos hombres blancos poderosos (y extranjeros, obviamente) en nombre de la justicia. 

Imagen: Netflix

O sea, sí, todos cometieron errores pero pienso que hubiera sido mejor ser imparciales y poner al espectador en una disyuntiva en cuanto sentir empatía por X o Y personaje, mantenerlo durante toda la serie y así sufrir cuando vayan muriendo, en lugar de sólo esperar a que mueran para ver quiénes se quedan al final.

La originalidad del episodio dos me mantuvo cautiva cuando los participantes decidieron salir del juego a pesar de que la votación estuvo reñida y eso daría pie a perder el dinero obtenido; la codicia humana puede ser más significativa que el valor de una vida y la humanidad es juzgada por aquellos que tienen el poder de ponernos a prueba.

Avanzada la trama (en un último capítulo que a mi gusto fue excesivamente largo) nos muestran que aquel personaje por el que sufrimos y soltamos lágrimas resultó ser uno (o quizá el único, quién sabe, al final no dijo nada) de los encargados de llevar a cabo el evento, ¿fue para decirnos que cualquiera puede ser malvado sin importar la edad? ¿es acaso para restregarnos en la cara que el protagonista es el bueno y todos los demás malos? No me sorprendería que en la siguiente temporada exista una mujer malvada para equilibrar el asunto.

FIN DE SPOILERS 

Imagen: Gluc

La trama da un giro completo a partir del segundo capítulo y estamos agradecidos de que se muestre una historia agregada para darle un sabor diferente a esta serie que nos mantiene al margen del asiento con cada minuto.

Los más de 400 participantes se limitan a los secundarios importantes y cumplen con la regla oriental no escrita de, si es malo que se vea malo de verdad

Además de aquel pensamiento arraigado de que las mujeres no son fuertes, o sea, sí son astutas, ágiles, rápidas y su arma principal es el sexo, pero fuertes no; cosa que de alguna manera también pasa con la imagen de las personas de la tercera edad y el único beneficio que se puede obtener de ellos es la experiencia y sabiduría.

Confieso que es la primera vez que veo que mencionan a un personaje que viene de Corea del Norte y aquél que viene de Pakistán (pensé que era indio) y el desprecio que generan en los demás es un clásico que nunca debe faltar. Cabe mencionar que el soundtrack está basado en canciones infantiles coreanas de los años 70’s—90’s y que la meta principal del creador era crear una conexión por medio de la nostalgia, entre los juegos y la sensación de competencia sin fin que sienten los adultos modernos (y yo). Todo esto es para generar una ironía gracias a los bellos e inocentes recuerdos de la infancia para convertirlos en una realidad aterradora.

Esa última escena es claramente un puente para la segunda temporada que dada su popularidad es algo seguro que se realizará y ahora sólo nos queda esperar por más muertes originales, drama y una batalla entre un buen corazón contra el poder, el dinero y la avaricia humana.

El juego del Calamar es una serie de nueve episodios que puedes disfrutar en Netflix. 

(Aunque sea obligación del servicio de streaming, debo avisar que en el episodio 4 hay una parte con luz estroboscópica).

Imagen: El Heraldo de México
A %d blogueros les gusta esto: