CLICK: PERDIENDO EL CONTROL

Por: Mara Castelán – 28/julio/2020

Bueno pues esta vez recordaremos la película de Click: Perdiendo el control. Para aquellas personas que no la recuerdan o no la han visto, acá la reseña:

Adam Sandler interpreta a un arquitecto que trabaja demasiado y no tiene tiempo para dedicárselo a su mujer e hijos, solo está ocupado en su carrera. Un día va a una tienda para comprar un control remoto universal para la televisión. Cuando llega a casa, se percata de que no solo cambia de canal, sino que puede adelantar, retrasar y detener el mundo que lo rodea. Al principio cree que es un magnífico invento, pero cuando avanza rápidamente su vida, se da cuenta de cómo ha dejado de lado a su familia y se ha perdido más detalles de su vida de los que quisiera.

¿Cuántas veces hemos deseado parar el mundo, adelantar situaciones o regresar el tiempo?

En mi caso, muchas veces quisiera cerrar los ojos y al abrirlos estar en otro escenario. Pero, no poseo ese control remoto mágico y solo me queda abrirlos nuevamente, quedarme en esa escena. 

En esta analogía entre la película y la vida, es que la mayor parte del tiempo nos la pasamos adelantando nuestra vida, apretando el botón de avanzar. Lo que nos lleva a dejar de vivir lo que sí es y sí tenemos, que ya ni siquiera es el “hoy”, es el INSTANTE

En una relación o en el inicio de una, ¿cuántas veces huimos por nuestros miedos, condiciones, o porque nos dejamos llevar por lo que hablan de la otra persona? En lo personal, siempre aprieto adelantar por mis miedos, por futurizar una escena que todavía ni empieza a grabarse. Pongo pausa por mis indecisiones y condiciones de vida, cómo debe ser todo y si no es como quiero o me enseñaron, mejor detengo la película porque no es lo que creo querer. Y así es como nos vamos olvidando de lo que sí tenemos, de los detalles que le aumentan una estrella a nuestra película, las escenas que le dan la trama. Cuando nos damos cuenta que nos hemos fugado y dejado de vivir nuestra vida real por vivir la película rodada en nuestra mente, es demasiado tarde y el botón de regresar ya no sirve, ni nos lleva a ningún lado.

Tratemos de no pulsar ningún botón, vivir lo que sí tenemos, no futurizar ni en relaciones, ni en amistades, ni en trabajo. Dejemos de lado el ¿y si no funciona?, ¿y si no les gusta mi trabajo?, mejor me voy antes que me corran, antes que me regañen, mejor termino mi relación porque seguramente me va a engañar, es que tal vez ya tiene un nuevo mejor amigo o amiga. Ponle pausa y stop pero a tu mente, ponle play a tu vida real, a lo que si es. Si tienes dudas, PREGUNTA. Tienes miedo, QUÉDATE, INTENTA.

Pongamos atención a todo lo que nos rodea y disfrutemos de los pequeños detalles, recuerda que todo en exceso, hace que la vida se nos vaya. No sabemos en qué momento nuestro control se quedará sin baterías y nuestra película dirá FIN.

Antes de ese punto final, dedícale el tiempo necesario a lo que realmente aporta calidad a tu versión. A lo que hace que tu película sea la más vista y rompa record de audiencia. A todo lo que le da la trama en cada capítulo. 

Recuerda que lo más valioso no se compra con dinero. Y la vida es este INSTANTE, sin adelantos, ni retrasos y mucho menos parar.

¿Qué botón aprietas? Yo, PLAY.

Ya que llegaste hasta esta línea, dime ¿en tu vida haces acuerdos?

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