CARAMELOS Y LUCIÉRNAGAS

Por: Yuri Tapia Ando – 2/septiembre/2020

“21 de septiembre de 1945, esa fue la noche donde morí”. Esta frase es la primera que pronuncia el protagonista de una de las series de anime más tristes de la historia, La Tumba de las Luciérnagas (Hotaru no Haka 火垂るの墓), la cual pertenece a los Studios Ghibli.

Esta joya del cine de anime japonés fue dirigida por Isao Takahata en 1988 y tiene lugar en la época a finales de la Segunda Guerra Mundial en Japón y está basada en la historia que lleva el mismo nombre, del autor Akiyuki Nosaka de 1967 y la cual fue igualmente basada en las experiencias vividas por el mismo Nosaka durante la guerra.

Como bien he mencionado anteriormente en otros artículos, el anime no es precisamente para niños, y esta producción es un claro ejemplo de ello, ya que sus crudas imágenes y en si la propia historia le llegan a uno hasta los huesos.

¿Pero de qué trata exactamente? Es la historia de dos hermanos que quedan huérfanos ya casi al finalizar la guerra, por lo que el hermano mayor tiene que cuidar a su pequeña hermana, haciendo lo posible por sobrevivir solos y sin un hogar que habitar, ya que al quedar sin padres se van a vivir a la casa de una tía, la cual resulta ser una persona bastante cruel con ellos por lo que Seita, el niño, decide huir junto con su hermanita Setsuko.

La Tumba de las Luciérnagas fue estrenada a la par con Mi Vecino Totoro con el fin de tratar dos temas, uno infantil como Totoro, el cual tuvo una aceptación enorme y otro para adultos con temas crudos y realistas, la cual no fue tan bien recibida pero sus críticas a nivel nacional e internacional la fueron respaldando. Incluso, hoy en día, esta obra cinematográfica es considerada como cine de culto.

Sin duda, esta película es una de mis favoritas tanto de anime como de historias sobre la Segunda Guerra Mundial, es un relato duro, te deja pensando durante días sobre el tema y las imágenes pueden quedarse grabadas en tu memoria. Definitivamente una película que todos deberían ver para entender el dolor y comprender mejor cómo está el mundo y cómo debería ser.

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