ACUERDOS

Por: Mara Castelán – 5/agosto/2020

A lo largo de nuestra vida vamos realizando “acuerdos” con la gente que nos rodea para que todos los involucrados tengamos ganancia, ya sea económica, de aprendizaje o crecimiento.

Pero, ¿hasta qué punto es realmente un acuerdo o se convierte en control disfrazado?

Tomando como base que un Acuerdo es una decisión sobre algo, tomada en común por dos o varias personas y una conformidad o armonía entre personas o aceptación de una situación, una opinión, etc. Los vamos realizando para poder convivir dentro de una sociedad, grupo, orden, relación, trabajo.

¿Para qué?

Para garantizar fluir cordial y respetuosamente. Poder compartir y relacionarte de una manera mucho más amena y lograr armonía basada en lo que se acordó.

En una relación de pareja, podemos acordar que, mientras que uno o una cocina, el o la otra limpia o lava trastes. En el trabajo, por ejemplo, una sociedad, uno amplía la cartera de clientes, mientras que la otra parte, materializa y diseña para esos clientes. En un restaurante, unos cocinan, mientras que otros sirven. En fin, todo es un gana-gana

Considero que el término se desvirtúa en el momento en el que se confunde con el “control”. 

¿De qué manera?

Cuando dejamos de hacerlos por fluir, por convivir armoniosamente y obtener apoyo. Cuando empezamos a hacerlos por control y condicionamiento.

Pero Mara, no entiendo…

Ajá, ejemplo, con tu pareja, un acuerdo sería, yo no le escribo a mis amigas, pero tú tampoco le escribes a tus amigos. ¿crees que eso es un acuerdo saludable? O ¿crees que es control, inseguridad y condicionas las actividades y vida de tu pareja?

¿Tienes la respuesta? ¡Claro!

Desde mi punto de vista, es 100% control y condicionar por tus propias inseguridades y/o miedos de traición o infidelidad que traes cargando por tu historia de vida y relaciones pasadas. Por querer saber todo de la otra persona que hoy camina contigo. Sin la necesidad de condicionar, al “yo hago esto porque tú haces esto”, o t”ú has esto y yo respondo así”, “si no me besas no te beso”, “si te compro lo que tanto quieres, aceptas salir conmigo”, en fin, mil cosas que podemos disfrazar condicionando la respuesta de la otra persona.

En lugar de poner esos “acuerdos” disfrazados, poder decir y brindar toda la confianza de que ambos o ambas, salgan y tengan sus tiempos de diversión con las personas que ya existían antes de ti, que sea algo sin ataduras, que permita fluir naturalmente, estar por el gusto de estar y compartir. Que sea una ganancia natural sin tener que forzar absolutamente nada, simplemente sabiendo que los involucrados caminan sobre la línea trazada, sin la necesidad de controlar, de condicionar lo que puedes brindar y aportar, sin ataduras.

Confía y pon atención en cómo te relacionas. ¿Realmente haces acuerdos o controlas? 

¿Desde dónde realizas esos acuerdos? ¿Cuál es la necesidad de controlar o condicionar?

Puedes revisarte desde ese lugar y en ti está el cambio. Créeme que la satisfacción es propia y con grandes recompensas.

En lo personal, lo que te dejo a continuación, me parece increíble:

“Te quiero cerca

pero no te quiero poner cerco

quiero la libertad de amar sin sufrimiento

sin etiquetas inventarnos algo nuevo

no acomodarnos a seguir algún libreto”

Rebeca Lane – Corazón Nómoda

¿Qué opinas?

Tengo otra pregunta para ti, ¿te has limitado por miedo a repetir una experiencia? 

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