A CALL TO SPY

Por: Jess Ñeco – 14/septiembre/2021

Porque en la guerra y en el amor, todo se vale. 

Imagen: imdb

No debe ser sorpresa para nadie que las mujeres formaron parte de la guerra desde siempre y para reafirmarlo, me tomaré la libertad de tomar un pequeño apartado del aclamado libro de la escritora bielorrusa Svetlana AlexiévichLa guerra no tiene rostro de mujer:

(…) Según los estudios históricos, las mujeres han formado parte de ejército profesional y ya en el siglo IV a.C en Atenas y Esparta, las mujeres participaron en las guerras griegas. En épocas posteriores, también formaron parte de las tropas de Alejandro Magno.

En ciertas ocasiones, las eslavas se unían valientemente a sus padres y esposos durante las guerras. Por ejemplo, durante el asedio de Constantinopla en el año 626, los griegos descubrieron muchos cadáveres de mujeres entre los eslavos caídos en combate.

En la Edad Moderna; la primera vez fue en Inglaterra entre 1560 y 1650. Fue entonces cuando se empezaron a organizar hospitales donde servían las mujeres.

En el siglo XX, en la Primera Guerra Mundial, en Inglaterra, las mujeres fueron admitidas en las Reales Fuerzas Aéreas, entonces formaron el Cuerpo Auxiliar Femenino y la Sección Femenina de Transporte; en total, cien mil efectivos.

Pero fue durante la Segunda Guerra Mundial cuando el mundo presenció el auténtico fenómeno femenino. Las mujeres sirvieron en las fuerzas armadas de varios países: en el ejército Inglés (225,000), en el Estadounidense (400,000 a 500,000), en el Alemán (500,000) y en el Ruso (cerca de 1 millón).

Así que, en pocas palabras pero en muchos números, las mujeres hemos estado presentes a pesar de que algunas personas clamen sin fundamento lo contrario; con esta mentalidad y siendo amante de las películas históricas, decidí pasearme por el catálogo de Netflix para encontrarme con una cinta llamada A Call to Spy (2019) o como se le conoce en español, Las Espías de Churchill.

Imagen: cinema.com.do

Dirigida por Lydia Dean Pilcher, productora de filmes tales como The talented Mr. Ripley (1999), Radium Girls (2018) y The Immortal Life of Henrietta Lacks (2017) con Oprah Winfrey, Lydia se encarga de presentarnos a tres interesantes mujeres en medio de la 2da Guerra Mundial.

Por un lado tenemos a Vera Atkins (Stana Katic), mujer rumana nacida en Inglaterra y judía por parte de ambos padres, encargada de crear un grupo de mujeres espías y operadoras en la guerra contra los nazis. Atkins es la que se encarga de las “tareas domésticas” relacionadas con el agente, como revisar su ropa y papeles para asegurarse de que sean apropiados para la misión (al inicio nos comentan que hubo un espía que fue descubierto por el tipo de cigarros que fumaba).

En medio de esta ardua tarea se encuentra con dos mujeres lo suficientemente capaces para sobresalir por las demás, porque sí, aunque hubo muchas otras, la cinta se centrará en sólo dos de ellas.

Noor Inayat Khan (Radhika Apte), alias Madeleine, fue sin duda, una de las mujeres más valientes que jamás haya existido y definitivamente el filme no le hace justicia. Noor se convirtió en la única operadora de radio en el París ocupado, territorio sumamente peligroso y lugar al que nadie se atrevía a servir de espía. El promedio de vida para ese trabajo era de seis semanas y ella duró casi cuatro meses. Se escapó de la Gestapo en numerosas ocasiones y esto a pesar de que todo lo relacionado con su trabajo iba en contra de su naturaleza básica. ¿Qué quiero decir? Noor era la persona menos adecuada del mundo para convertirse en espía. Por un lado, era una pacifista profundamente arraigada: su padre era un sufí musulmán que contaba a Mahatma Gandhi como amigo personal. Estaba tan profundamente interesada en el sufismo que se negó rotundamente a mentir, lo que, como se podría pensar, la descalificaría por completo para el trabajo, porque espías, ya sabes, DEBEN saber mentir. 

A pesar de lo interesante que es la vida de Noor (de verdad que lo es) no quisiera alargarme mucho, sólo les diré que era de la realeza y físicamente no era apta para el trabajo, pero cuando la nación alemana atacó, algo dentro de ella se agitó profundamente y decidió poner su grano de arena de una manera tan épica que tiene memoriales, bustos, placas y fue ganadora de condecoraciones militares con apenas 30 años de edad (edad en la que fue asesinada en un campo de concentración junto a otras espías).

Finalmente, Virginia Hall, (Sarah Megan Thomas, quien también fue la guionista de la cinta) alias La espía más peligrosa, La Mujer que cojea, Artemisa, La rechazada por el servicio extranjero de los EU. El objetivo primario en la vida de Virginia es servir en el extranjero y aparentemente era la candidata perfecta para eso; políglota, residente de Europa y noble trabajadora de varios consulados hasta que una tarde de cacería con su familia tuvo un accidente que la hizo perder gran parte de su pierna izquierda, lo que provocó que fuera rechazada para servir como diplomática (¡la rechazaron durante 7 años!) 

Imagen: soperth.com.au

Pero eso no la detuvo de involucrarse en la guerra y no fue hasta que, en una fiesta en la casa de Vera, ambas se vieron atraídas por la pasión de la otra, logrando que, sin darse cuenta, Virginia fuera una de las candidatas al nuevo equipo de mujeres espías.

Realmente no quiero spoilear porque es realmente interesante que a pesar de estar renuentes a su participación desde el comienzo, las candidatas reciban poca o nulas ofensas hacia su persona de parte de sus contrapartes masculinas, porque venga, eso es lo de menos en esta cinta. Las exigencias físicas y mentales no hacen más que sumergirte en su persona para prepararte para lo que ocurrirá. 

Ahora es momento donde debo advertirte que, aunque se trate de una cinta sobre la 2da Guerra Mundial, es 100% sobre espías, con un ritmo apacible y reservado, no esperen para nada grandes explosiones, muerte por francotiradores o juegos de póquer estilo James Bond y, este es el único obstáculo de la película, ya que esas dos horas se vuelven un poco cansadas pese a que existen dificultades a cada minuto que nos hacen preguntar si serán descubiertas o no. 

Si vas con una idea preconcebida de lo que son los filmes de espías y de la Segunda Guerra Mundial, te vas a aburrir. No esperes ver más de dos veces algún campo de concentración o disparos sangrientos, espera mejor sentarte al filo del asiento con estas historias reales de mujeres valientes… ¿qué?, ¿no lo había mencionado? Todo esto es real, ellas y los logros que han cimentado el camino a otras mujeres se ven reflejados en la película y como toda buena cinta basada en hechos reales, nos proveen con información al final de ésta. 

Una mujer que quería probarle a los hombres con los que trabajaba lo buena que era y terminó creando una agencia para buscar a cada agente que ella envió para que su historia tuviera un final digno. 

Una mujer que quería probarle algo a su cultura, su etnia y a su familia para convertirse en una pacifista que luchó sucio, una sufí que logró mentir para sobrevivir y una artista que desafió la tortura sin delatar a sus aliados.  

Imagen: pique news magazine

Una mujer que quería probar algo así misma y terminó siendo la primera mujer en formar parte de la CIA debido a su gran trabajo como espía, condecorada por tres países e incluída en el Salón de la Fama de Mujeres de Maryland en 2019.

Puedes disfrutar A Call to Spy en Netflix.

Imagen: The Guardian
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